
Reflexión
El origen
No todo lo que sentimos nace donde creemos. A veces, lo que hoy nos duele tiene su raíz mucho más atrás de lo que la mente alcanza a recordar.
Nos acostumbramos a mirar el síntoma, la reacción, el momento en que algo se rompe. Pero rara vez nos detenemos a preguntar qué hay debajo, qué historia sostiene aquello que hoy nos habita.
Comprender el origen no significa revivir el dolor, sino devolverle sentido. Es un acto de amor hacia una misma: mirar con calma aquello que un día fue demasiado para poder ser mirado.
Cuando el origen se comprende, algo se ordena por dentro. Y desde ese orden nuevo, la vida vuelve a hacerse posible de otra manera.
¿Qué parte de tu historia está esperando ser comprendida para que puedas avanzar con más libertad?
Nadia
